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7 de marzo de 2025

8 Perspectivas urgentes para LA LUCHA DE LAS MUJERES EN BOLIVIA

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una fecha que invita a la reflexión y acción sobre la situación de las mujeres en todo el mundo. En Bolivia, a pesar de los avances logrados, persisten desafíos significativos que requieren atención inmediata. A continuación, se analizan ocho aspectos críticos que demandan acciones urgentes.

1. La situación de la mujer en la sociedad boliviana

A pesar de representar más de la mitad de la población, las mujeres en Bolivia continúan enfrentando barreras culturales y estructurales que limitan su plena participación en la sociedad. La persistencia de estereotipos de género y prácticas machistas restringe su acceso a oportunidades educativas y laborales. Las mujeres indígenas y rurales, en particular, enfrentan una doble discriminación debido a su género y origen étnico, lo que agrava su vulnerabilidad y exclusión social.

2. Desigualdad en el ámbito laboral

La brecha salarial de género en Bolivia es una realidad preocupante. Las mujeres suelen percibir salarios inferiores a los de sus colegas masculinos por trabajos de igual valor. Además, enfrentan obstáculos para acceder a puestos de liderazgo y decisión. La segregación ocupacional y la concentración de mujeres en sectores informales o de baja remuneración perpetúan la desigualdad económica. La falta de políticas efectivas de conciliación entre la vida laboral y familiar también limita su desarrollo profesional.

3. Impacto de la economía en la vida de las mujeres

Las crisis económicas afectan de manera desproporcionada a las mujeres, especialmente a aquellas en situación de pobreza. El aumento del costo de vida impacta directamente en la canasta familiar, obligando a muchas a buscar múltiples fuentes de ingreso o a integrarse en el sector informal, donde carecen de protección social. La falta de acceso a servicios financieros limita su capacidad para emprender o mejorar sus condiciones económicas, perpetuando ciclos de pobreza y dependencia.

4. Violencia de género, feminicidios y falta de justicia

Bolivia registra alarmantes índices de violencia contra las mujeres. A pesar de la promulgación de la Ley 348 en 2013, que establece penas severas para el feminicidio, la implementación efectiva de la ley es deficiente. Casos recientes han evidenciado la corrupción y negligencia en el sistema judicial, perpetuando la impunidad y dejando a las víctimas y sus familias desprotegidas. La falta de recursos y capacitación en las instituciones encargadas de proteger a las mujeres agrava la situación.

5. Avances en la lucha de las mujeres

Históricamente, las mujeres bolivianas han logrado conquistas significativas, desde el derecho al voto hasta la participación en movimientos sociales y políticos. Organizaciones como "Mujer de Plata" en Potosí trabajan incansablemente en la formación, arte y activismo para denunciar la violencia de género y apoyar a las víctimas o Cecasem que durante 35 años ha tenido como misión el empoderamiento de las mujeres en todos los sentidos. A nivel internacional, figuras bolivianas han sido reconocidas por su labor en defensa de los derechos de las mujeres, lo que refleja el compromiso y la resistencia del movimiento feminista en el país.

6. La Ley 348 y sus malentendidos

La Ley 348, promulgada en 2013 con el propósito de garantizar a las mujeres una vida libre de violencia, ha sido un pilar fundamental en la lucha contra la violencia de género en Bolivia. Sin embargo, a lo largo de los años, su aplicación ha sido duramente cuestionada por diversos sectores de la sociedad, incluidos algunos actores políticos y grupos de la sociedad civil que han promovido su revisión o incluso su derogación.

Uno de los principales cuestionamientos hacia la Ley 348 es su implementación ineficaz. Aunque la normativa establece mecanismos para la protección de las víctimas y sanciones severas para los agresores, en la práctica se han identificado múltiples falencias:

  • Falta de recursos e infraestructura: Muchas Defensorías de la Mujer y oficinas de atención a víctimas de violencia carecen de presupuesto suficiente, personal capacitado y espacios adecuados para atender a las denunciantes. Esto ha generado colapsos en el sistema de protección y ha dejado a muchas mujeres en situación de vulnerabilidad.
  • Retrasos y negligencia en el sistema judicial: A pesar de que la ley establece que los casos de violencia de género deben ser atendidos con prioridad, en la práctica se registran dilaciones excesivas en los procesos judiciales. Muchas víctimas denuncian que sus casos quedan archivados o que enfrentan revictimización por parte de las autoridades.
  • Corrupción e impunidad: Existen múltiples denuncias sobre corrupción dentro del sistema judicial, donde agresores logran evadir sanciones a través de influencias políticas o económicas. Esta situación ha generado desconfianza en las víctimas y ha llevado a muchas a desistir de sus denuncias.

En los últimos años, diversos grupos han surgido en oposición a la Ley 348, argumentando que su aplicación ha resultado en injusticias y vulneraciones de derechos. Algunas de las principales críticas desde estos sectores incluyen:

Algunos opositores afirman que la normativa ha sido utilizada para fabricar denuncias falsas con el fin de perjudicar a hombres, especialmente en procesos de divorcio o disputas por la custodia de hijos. Sin embargo, estudios realizados a nivel mundial han demostrado que las denuncias falsas representan un porcentaje mínimo en comparación con los casos reales de violencia.

Asociaciones como "Familias Unidas por la Justicia" y "Padres Víctimas de la Ley 348" han denunciado que la normativa castiga de manera desproporcionada a los varones y que, en algunos casos, ha sido utilizada como un instrumento de persecución en lugar de un mecanismo de justicia.

Algunas autoridades bolivianas han manifestado públicamente su rechazo a la ley, argumentando que su aplicación ha fracturado familias y que es necesario modificarla para garantizar "equidad" en el acceso a la justicia. Estas declaraciones han generado preocupación en sectores feministas, que ven en estos intentos una amenaza a los derechos de las mujeres y un retroceso en la lucha contra la violencia de género.

Ante la creciente ola de críticas, en 2023 el gobierno boliviano anunció su intención de revisar la Ley 348 con el objetivo de mejorar su aplicación. No obstante, este debate ha generado divisiones:

  • Por un lado, colectivos feministas exigen que cualquier modificación a la normativa refuerce la protección a las víctimas y garantice su acceso efectivo a la justicia.
  • Por otro, sectores conservadores presionan para limitar el alcance de la ley y eliminar disposiciones que consideran “abusivas” o “injustas”.

La clave no está en debilitar la Ley 348, sino en fortalecerla con políticas públicas efectivas, mayores recursos para su implementación y un compromiso real de las autoridades para garantizar su cumplimiento. Más que una reforma regresiva, Bolivia necesita un sistema de justicia que funcione sin corrupción ni negligencia, donde la protección de las mujeres no dependa de la presión social, sino del deber del Estado.

7. Logros de la Ley 348 y los movimientos feministas

A pesar de las dificultades, la Ley 348 ha permitido visibilizar la violencia de género y ha fortalecido a los movimientos feministas en Bolivia. Estos colectivos han impulsado cambios legislativos y culturales, promoviendo la igualdad de género y la protección de los derechos de las mujeres. Sin embargo, es necesario un compromiso más firme por parte del Estado y la sociedad para garantizar la implementación efectiva de estas normativas.

8. La lucha continúa: el camino hacia la igualdad

Aunque se han logrado avances, la lucha por la igualdad de género en Bolivia está lejos de concluir. Es fundamental continuar trabajando en la educación y sensibilización de la sociedad para erradicar las prácticas machistas y discriminatorias. La implementación efectiva de políticas públicas con perspectiva de género, el fortalecimiento de las instituciones y la participación activa de las mujeres en todos los ámbitos son esenciales para construir una sociedad más justa e igualitaria.

El 8 de marzo debe ser un día de reflexión y acción. No basta con reconocer los desafíos; es imperativo actuar de manera decidida para superarlos. Solo a través del compromiso colectivo y la voluntad política se logrará una Bolivia donde las mujeres vivan libres de violencia y con igualdad de oportunidades.

En Cecasem, creemos firmemente que el cambio es posible solo a través de la acción constante y comprometida. No podemos permitir que la violencia, la desigualdad y la injusticia sigan marcando la vida de miles de mujeres en Bolivia. Por ello, hacemos un llamado a la sociedad, a las instituciones y a cada persona a sumarse a esta lucha: exigir la implementación efectiva de la Ley 348, fortalecer los espacios de denuncia y apoyo a víctimas, promover la educación con perspectiva de género y garantizar el acceso equitativo a oportunidades económicas y políticas. Desde nuestra organización, seguiremos trabajando en la defensa de los derechos de las mujeres, impulsando programas de empoderamiento y generando conciencia sobre la urgencia de erradicar la violencia de género. La lucha no se detiene, y con unidad, resistencia y acción, lograremos una Bolivia más justa e igualitaria. ¡Es momento de actuar!

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