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Una expedición breve reveló tres abejas desconocidas y confirma que Bolivia aún guarda una diversidad oculta

julio 22, 2026

La revisión científica del género Incasarus permitió reorganizar varias especies andinas, describir dos nuevas para la ciencia —una de Bolivia y otra de Perú— y evidenciar el valor de las colecciones entomológicas para conocer polinizadores pequeños y escasamente estudiados.

Foto: Magnolia Press

Una expedición realizada en Bolivia durante 2024 permitió descubrir tres especies de abejas hasta entonces desconocidas para la ciencia, un resultado que muestra cuánto falta por investigar sobre los pequeños polinizadores que habitan los Andes y otras regiones del país.

El hallazgo forma parte del contexto científico presentado en el estudio “Reevaluación de Incasarus (Hymenoptera: Andrenidae: Protandrenini) con la descripción de dos especies nuevas”, una investigación que revisa la clasificación de este género de abejas y amplía el conocimiento sobre su diversidad y distribución en Sudamérica.

Las especies estudiadas pertenecen a la tribu Protandrenini, incluida en la subfamilia Panurginae. Se trata de abejas de tamaño reducido, distribuidas exclusivamente en el hemisferio occidental y especialmente diversas en Sudamérica, donde actualmente se reconocen 16 géneros y alrededor de 256 especies.

Sin embargo, los investigadores advierten que la diversidad real del grupo continúa siendo insuficientemente conocida. Su pequeño tamaño, la similitud morfológica entre especies y la falta de estudios entomológicos en extensas regiones dificultan su identificación y registro.

El caso de Bolivia resulta ilustrativo. Hasta hace poco no existían especies del género Andinopanurgus oficialmente registradas en el país. Una expedición breve efectuada durante 2024 permitió descubrir tres especies nuevas, demostrando que incluso recorridos de corta duración pueden generar resultados científicos relevantes cuando se desarrollan en zonas poco exploradas.

Un género conocido por un solo ejemplar dejó de ser una rareza aislada

El género Incasarus fue descrito en 2013 a partir de un único ejemplar macho recolectado en los Andes del Perú, a aproximadamente 2.750 metros sobre el nivel del mar. Durante más de una década permaneció como un género monotípico, es decir, integrado únicamente por la especie Incasarus garciai.

Su posición dentro de la tribu Protandrenini era incierta debido a que compartía algunas características con el género Liphanthus, pero también presentaba estructuras morfológicas diferentes, entre ellas setas especializadas en determinados segmentos abdominales y variaciones en la forma de sus terguitos.

La nueva investigación incorporó un análisis filogenético morfológico que permitió comprobar que seis especies anteriormente clasificadas dentro de Liphanthus, junto con dos especies nuevas procedentes de Bolivia y Perú, se agrupan evolutivamente con Incasarus garciai.

A partir de estos resultados, las especies Liphanthus abotorabi, L. amblayensis, L. ancashensis, L. cochabambensis, L. yrigoyeni y Rhophitulus aeneiventris fueron transferidas al género Incasarus. La revisión también incluye una clave ilustrada para facilitar la identificación de todas las especies actualmente reconocidas y aporta nuevos registros sobre su distribución.

Los autores precisan que el artículo presenta principalmente los resultados del análisis morfológico, aunque señalan que las evidencias moleculares obtenidas coinciden con las relaciones evolutivas propuestas y respaldan la redefinición del género.

Colecciones antiguas que todavía producen nuevos descubrimientos

La investigación también destaca la importancia de las colecciones científicas. Más de un tercio de los géneros reconocidos actualmente en Protandrenini fueron descritos desde 2011 y varios de esos hallazgos surgieron al revisar ejemplares que ya permanecían almacenados en museos o colecciones entomológicas.

Estos archivos permiten comparar estructuras, reconstruir distribuciones geográficas y reconocer especies que durante años pudieron permanecer identificadas bajo otros géneros o sin una clasificación precisa.

El avance en el conocimiento de Incasarus muestra que la biodiversidad no solo se descubre mediante nuevas expediciones. También puede permanecer resguardada durante décadas en colecciones científicas, a la espera de nuevas técnicas, análisis filogenéticos y especialistas capaces de reinterpretarla.

La descripción de una nueva especie procedente de Bolivia y los registros obtenidos durante recientes expediciones refuerzan la necesidad de ampliar los estudios sobre abejas nativas. Además de su importancia taxonómica, estos insectos forman parte de los procesos de polinización y de las relaciones ecológicas que sostienen la reproducción de numerosas plantas.

Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem


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