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Tras el auge internacional, la quinua enfrenta erosión de suelos y crisis climática en el Altiplano

mayo 19, 2026

El “grano de oro” que transformó la economía rural del Altiplano boliviano durante el auge internacional de la quinua entre 2010 y 2014 hoy enfrenta un escenario marcado por degradación de suelos, cambios climáticos extremos y dificultades para acceder a mercados internacionales diferenciados.

Foto: Benjamin Swift / MONGABAY

Una investigación publicada por Mongabay revela que el crecimiento acelerado de la producción de quinua en Bolivia dejó impactos ambientales y sociales que continúan afectando a comunidades productoras del Altiplano sur. El reportaje documenta cómo el incremento de la demanda global impulsó la expansión de monocultivos, el abandono de prácticas tradicionales y una presión creciente sobre los ecosistemas altoandinos.

En comunidades como Aroma Marka, ubicada a 3.800 metros sobre el nivel del mar, productores de quinua describen un escenario distinto al de hace dos décadas. Sequías más frecuentes, lluvias fuera de temporada, heladas irregulares y fuertes vientos forman parte de un contexto que especialistas identifican como estrés climático, fenómeno que afecta directamente los ciclos agrícolas y reduce los rendimientos de producción.

El auge internacional de la quinua se consolidó en 2013, cuando Naciones Unidas declaró el Año Internacional de la Quinua, a propuesta del entonces presidente Evo Morales. Los precios internacionales llegaron a multiplicarse hasta alcanzar cerca de siete dólares por kilogramo, generando un incremento acelerado del área cultivada en Bolivia y otros países andinos.

Sin embargo, el crecimiento productivo también modificó dinámicas tradicionales del Altiplano. Según la economista Elizabeth Jiménez, investigadora de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), muchos productores reemplazaron sistemas mixtos de agricultura y ganadería por monocultivos extensivos de quinua. Esto implicó la reducción de llamas, alpacas y ovejas que anteriormente proveían fertilización natural mediante estiércol.

El estudio señala que la expansión agrícola eliminó vegetación nativa que funcionaba como barrera natural contra la erosión eólica, provocando degradación de suelos y pérdida de fertilidad. Productores de la región aseguran que actualmente los vientos afectan con mayor intensidad las parcelas agrícolas y dificultan mantener áreas de barbecho.

A estos factores se suma el impacto del cambio climático y las alteraciones regionales vinculadas a la deforestación amazónica. Investigaciones recientes citadas por Mongabay registran una reducción del 15% de precipitaciones en el Altiplano boliviano entre 2000 y 2025, además de cambios en la intensidad y temporalidad de las lluvias.

Los agricultores también reportan nuevas plagas y enfermedades agrícolas asociadas a monocultivos intensivos y pérdida de biodiversidad. El reportaje menciona la aparición de al menos 18 nuevas plagas que afectan actualmente a la quinua.

Otro de los problemas señalados por productores y especialistas es la comercialización informal de quinua boliviana. Parte importante de la producción es trasladada hacia Perú y exportada como producto peruano, dificultando que agricultores bolivianos accedan a mejores precios internacionales pese a la calidad diferenciada de la denominada “quinua real”.

La quinua real boliviana, cultivada cerca de los salares del Altiplano sur, posee mayor tamaño y contenido nutricional debido a las características minerales de los suelos. Aunque en 2020 algunas variedades obtuvieron denominación de origen protegida, productores sostienen que todavía no existen políticas públicas suficientes para fortalecer exportaciones directas ni mecanismos de promoción internacional.

El reportaje también advierte sobre nuevas presiones ambientales relacionadas con proyectos de extracción de litio cerca del salar de Uyuni. Comunidades indígenas y especialistas ambientales señalan que la perforación de pozos podría reducir la humedad de los suelos y afectar humedales altoandinos esenciales para la agricultura local.

Pese a las dificultades, organizaciones campesinas como la Asociación de Productores Ecológicos de Quinua y Camélidos (APREQC) continúan impulsando producción orgánica y prácticas agrícolas sostenibles. Sin embargo, productores indican que la agricultura ecológica enfrenta desafíos crecientes debido al aumento de plagas y al costo de alternativas naturales frente a pesticidas químicos.

Especialistas consultados por Mongabay sostienen que el futuro de la quinua boliviana dependerá de políticas públicas enfocadas en sostenibilidad, acceso directo a mercados internacionales y adaptación al estrés climático que afecta al Altiplano.

Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem


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