La escasez de lluvias y el agotamiento de lagunas y atajados agravan la emergencia hídrica en el cono sur de Cochabamba. Pasorapa se declaró en emergencia y Omereque en desastre, mientras las autoridades buscan garantizar agua y forraje para las comunidades y el ganado afectado.

La prolongada sequía que afecta al cono sur del departamento de Cochabamba ha provocado la muerte de más de un centenar de cabezas de ganado y amenaza la actividad productiva de varias comunidades rurales. Según información difundida por Red Uno, los municipios de Pasorapa, Omereque y otras localidades de la región enfrentan una creciente escasez de agua, mientras las autoridades departamentales evalúan los daños y preparan medidas de asistencia para las familias afectadas.
David Morales, responsable de la Unidad de Gestión Ambiental y Cambio Climático de la Gobernación de Cochabamba, informó que Pasorapa se declaró en emergencia y Omereque en desastre debido a la falta de precipitaciones. La situación es especialmente preocupante para los productores ganaderos, que enfrentan el agotamiento de las fuentes de agua y la escasez de alimento para sus animales.
De acuerdo con los reportes proporcionados por Morales, la sequía ha provocado la muerte de al menos 100 cabezas de ganado en los municipios afectados, de las cuales 50 corresponden a Pasorapa. La cifra podría modificarse conforme avancen las evaluaciones que realizan las autoridades municipales y departamentales.
En Omereque, alrededor de 30.000 cabezas de ganado se encuentran en riesgo, según una estimación preliminar todavía sujeta a verificación. La falta de agua y forraje amenaza la continuidad de la producción pecuaria, una actividad fundamental para la economía de numerosas familias del cono sur cochabambino.
La pérdida de animales representa un impacto económico para los productores, que además deben enfrentar mayores dificultades para mantener con vida a sus rebaños mientras persistan las condiciones de sequía.
Uno de los principales problemas identificados por las autoridades es el agotamiento de lagunas y atajados, estructuras utilizadas para almacenar agua durante la temporada de lluvias. Su reducción o secado limita el abastecimiento tanto para las familias como para el ganado.
Según la información departamental, aproximadamente 2.000 personas se encuentran afectadas en Pasorapa y Omereque. También se reportan 850 familias afectadas en Mizque, municipio que aparece entre las zonas perjudicadas por la falta de agua en la cobertura de Red Uno.
La situación refleja la vulnerabilidad de las comunidades rurales que dependen de las precipitaciones para almacenar agua y sostener sus actividades productivas. Cuando las lluvias son insuficientes durante varios meses, las reservas disminuyen y las alternativas de abastecimiento resultan cada vez más limitadas.
La Gobernación y los gobiernos municipales habían implementado acciones preventivas para mejorar la disponibilidad de agua, entre ellas la entrega de geomembranas destinadas al revestimiento de reservorios y atajados.
Sin embargo, David Morales reconoció que estas medidas no pueden resolver por sí solas la escasez de precipitaciones. El funcionario explicó que las geomembranas permiten conservar el agua almacenada, pero no generan nuevas fuentes de abastecimiento cuando las lluvias son insuficientes.
El 22 de octubre se entregaron materiales de construcción para implementar nuevos tanques de almacenamiento. También se reportó la distribución de geomembranas y otros insumos para reforzar la infraestructura hídrica de las comunidades afectadas.
Entre las necesidades más urgentes identificadas por las autoridades se encuentran la provisión de agua para consumo humano, el abastecimiento de los atajados y la entrega de forraje para alimentar al ganado.
De acuerdo con Red Uno, los municipios afectados realizan evaluaciones para cuantificar las pérdidas y presentar solicitudes formales de asistencia a la Gobernación. Una vez concluidos estos procedimientos, se prevé coordinar el envío de ayuda y, de ser necesario, solicitar apoyo al Gobierno nacional.
Mientras tanto, los productores esperan medidas que permitan evitar nuevas pérdidas de animales y sostener sus actividades económicas durante los próximos meses.
La Gobernación de Cochabamba también expresó preocupación por la evolución de las condiciones climáticas y la posibilidad de que el déficit de precipitaciones se prolongue.
David Morales señaló que todavía existe incertidumbre sobre la magnitud que podría alcanzar un eventual fenómeno de El Niño y que se espera contar con información más clara hacia diciembre. Esta advertencia refleja la necesidad de mantener medidas de preparación y seguimiento climático, aunque no constituye una confirmación de que el fenómeno vaya a intensificarse en una fecha determinada.
La evolución de las lluvias será determinante para la recuperación de las reservas de agua y la capacidad de las comunidades para sostener la producción agropecuaria.
La emergencia en Cochabamba evidencia las consecuencias que puede provocar una sequía prolongada sobre las familias rurales. La pérdida de ganado, el agotamiento de las fuentes de agua y la necesidad de asistencia externa incrementan la vulnerabilidad económica de los municipios afectados.
Además de las medidas inmediatas, la situación plantea la necesidad de fortalecer los sistemas de almacenamiento, la gestión comunitaria del agua y las estrategias de adaptación frente a periodos prolongados de escasez hídrica.
Por ahora, la prioridad es garantizar agua y alimento para las poblaciones y los animales afectados, mientras las autoridades completan la evaluación de daños y determinan los recursos necesarios para responder a una emergencia que continúa amenazando la producción ganadera del departamento.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

