La combinación entre bloqueos, escasez de diésel y caída de precios comenzó a profundizar la crisis del sector productivo en Santa Cruz. Productores de los Valles Cruceños y representantes del sector cañero advirtieron que las pérdidas económicas ya alcanzan cifras millonarias, mientras crecen los riesgos de paralización de cosechas, migración de agricultores y afectación al abastecimiento nacional de alimentos.

De acuerdo con declaraciones realizadas a EL DEBER, el presidente del bloque productivo de los Valles Cruceños, Luis Alberto Banegas, señaló que el cierre de rutas redujo drásticamente los mercados disponibles para comercializar verduras, hortalizas y pollo, obligando a vender gran parte de la producción únicamente en Santa Cruz de la Sierra y, en varios casos, por debajo de los costos de producción.
“La situación, pese al resguardo de las carreteras, es crítica para nosotros los productores”, afirmó Banegas en entrevista con el programa A Primera Hora de EL DEBER. Según explicó, el pollo producido en municipios como Mairana normalmente abastece a departamentos como La Paz, Cochabamba, Chuquisaca y Oruro, mercados que actualmente permanecen afectados por bloqueos y restricciones en las rutas.
El dirigente indicó que el kilo vivo de pollo, cuyo costo de producción ronda los Bs 12, actualmente se comercializa en algunos casos hasta en Bs 6. “Estamos vendiendo a pérdida”, sostuvo.
La situación también afecta a otros productos agrícolas. Banegas explicó que producir una caja de tomate costaba anteriormente alrededor de Bs 20, mientras que actualmente el costo asciende a Bs 60 debido al incremento de insumos y dificultades logísticas.
El impacto económico ya alcanza dimensiones mayores. Según estimaciones del sector citadas por EL DEBER, las pérdidas agrícolas en los Valles Cruceños rondan los Bs 180 millones, mientras que los productores de tomate registran pérdidas diarias cercanas a Bs 1,2 millones.
A la presión generada por los bloqueos se suma la incertidumbre por el abastecimiento de combustible. El presidente de la Comisión Nacional de Productores Cañeros de Bolivia (CONCABOL), Alcides Córdova, advirtió que la escasez de diésel pone en riesgo el desarrollo de la zafra cañera sobre aproximadamente 200.000 hectáreas cultivadas.
Según explicó el dirigente, el sector requiere cerca de 60 millones de litros de diésel para sostener la cosecha y garantizar el funcionamiento continuo de la cadena azucarera, considerada estratégica para el abastecimiento interno de azúcar, alcohol y etanol.
“Si el combustible no llega, sin duda existe riesgo de paralización de la zafra”, afirmó Córdova.
La cadena cañera genera aproximadamente 25.000 empleos directos y 100.000 indirectos durante el periodo de cosecha, además de sostener a unas 8.000 familias productoras vinculadas al sector.
El dirigente alertó que una eventual paralización podría afectar no solo la cosecha actual, sino también la estabilidad económica de ingenios, transportistas y trabajadores rurales. “La caña se tiene que cosechar una vez al año. Si usted no saca su caña en este periodo, es imposible sacarlo en otro”, señaló.
Mientras tanto, la crisis también comienza a reflejarse en consecuencias sociales dentro del agro valluno. El presidente de la Asociación de Fruticultores y Horticultores de Santa Cruz (Asofruth), Nue Morón, afirmó que más de 5.000 productores agrupados en 45 organizaciones enfrentan una fuerte caída de ingresos por la combinación de sobreoferta, bajos precios y problemas de comercialización.
“Los productores están perdiendo su capital”, declaró Morón, según reportó EL DEBER.
El dirigente aseguró que varios agricultores ya comenzaron a abandonar el campo e incluso migrar hacia otros países, como Chile, debido a la falta de rentabilidad y al deterioro económico del sector.
“Muchos productores están empezando a emigrar porque no pueden sostenerse con la venta de sus productos”, afirmó.
El escenario ocurre en medio de un contexto nacional marcado por conflictos sociales, restricciones logísticas y problemas de abastecimiento de combustibles. Según datos de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), Bolivia registró este martes 57 puntos de bloqueo distribuidos en cinco departamentos, principalmente en La Paz, Cochabamba, Potosí y Oruro.
Los sectores productivos coincidieron en pedir medidas urgentes para garantizar la transitabilidad y evitar mayores afectaciones a la producción nacional. Banegas propuso la intervención de un ente mediador que permita facilitar acuerdos entre el Gobierno y los sectores movilizados.
“Los productores solo queremos trabajar”, expresó el dirigente.
Para los sectores agrícolas y cañeros, la prolongación de la crisis podría comprometer no solo la sostenibilidad económica de miles de familias productoras, sino también la capacidad de abastecimiento alimentario hacia varios departamentos del país.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

