Los microplásticos, partículas de plástico menores a cinco milímetros, ya fueron identificados en peces nativos destinados al consumo humano en el Lago Titicaca. Investigaciones recientes señalan que parte de esta contaminación se origina en actividades cotidianas desarrolladas en las áreas urbanas de La Paz y El Alto, cuyos residuos terminan llegando a la cuenca a través del sistema hídrico conectado al río Katari.

De acuerdo con el ensayo “Microplásticos en el Titicaca: ¿Cómo el Consumo Paceño Contamina el Lago Sagrado?”, elaborado por Jheremi Luis Blanco Chavez, el río Katari funciona como una de las principales rutas de transporte de contaminantes desde los centros urbanos hacia el lago. A lo largo de su recorrido, este afluente recibe descargas domésticas e industriales procedentes de El Alto, Viacha y Laja, arrastrando residuos sólidos y partículas plásticas que finalmente alcanzan las aguas del Titicaca.
La problemática ha comenzado a ser documentada también dentro de la fauna acuática. Una investigación desarrollada por la Universidad Nacional del Altiplano de Perú analizó 140 peces nativos del género Orestias, encontrando un total de 259 microplásticos en las muestras evaluadas. El estudio identificó estas partículas no solo en el tracto gastrointestinal de los peces, sino también en tejidos comestibles como el músculo, lo que evidencia su incorporación dentro del organismo.
Entre las especies estudiadas se encuentran el ispi (Orestias ispi) y el carachi amarillo (Orestias luteus), ambas ampliamente consumidas por las poblaciones ribereñas del lago. Los resultados mostraron una mayor presencia de microplásticos en los ejemplares de ispi, donde se detectaron partículas en músculo, tracto digestivo y carcasa.
Según explica Blanco Chavez en su ensayo, gran parte de estos microplásticos provienen de fuentes que suelen pasar desapercibidas para la población. Entre ellas se encuentran las microfibras liberadas durante el lavado de prendas sintéticas, las partículas desprendidas por el desgaste de neumáticos, las microesferas presentes en algunos productos cosméticos y la fragmentación de bolsas y envases plásticos expuestos al ambiente.
El autor señala además que la infraestructura de saneamiento en la cuenca presenta limitaciones para procesar la totalidad de las aguas residuales generadas por el crecimiento urbano. Como consecuencia, parte de estos residuos continúan ingresando al sistema hídrico que desemboca en el Lago Titicaca.
La presencia de microplásticos en el ecosistema lacustre también ha sido identificada en otras investigaciones. Un estudio realizado en playas del lado peruano del Titicaca detectó partículas de polietileno, polipropileno, poliestireno, polietileno de alta densidad y PET en muestras de arena, sedimentos y aguas superficiales. Estos polímeros corresponden a materiales utilizados de forma cotidiana en bolsas, envases, botellas y productos descartables.
Especialistas consultados en investigaciones previas también han reportado la presencia de microplásticos en especies como el carachi, pejerrey y otros peces que forman parte de la alimentación habitual de las comunidades asentadas alrededor del lago.
Los estudios disponibles coinciden en que los microplásticos ya forman parte de la red trófica del Titicaca. Aunque aún existen investigaciones en desarrollo para comprender completamente sus efectos sobre la salud humana, los hallazgos actuales muestran que estas partículas han logrado incorporarse al ecosistema acuático y a especies destinadas al consumo.
El Lago Titicaca constituye uno de los ecosistemas de agua dulce más importantes de Sudamérica y una fuente fundamental de recursos para miles de familias. En este contexto, investigadores y organizaciones ambientales coinciden en que el fortalecimiento del tratamiento de aguas residuales, la reducción de residuos plásticos y una gestión integral de cuencas representan algunos de los principales desafíos para disminuir el ingreso de contaminantes al lago.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

