Un informe técnico elaborado por el Tribunal Agroambiental advierte que la actividad minera aurífera aluvial en el río Madre de Dios ha superado la capacidad de resiliencia del ecosistema, generando impactos acumulativos en el sistema hídrico, los bosques amazónicos y las comunidades indígenas del Territorio Indígena Multiétnico II (TIM II).

El documento, difundido con apoyo del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS), se basa en una inspección realizada los días 4 y 5 de febrero en un tramo comprendido entre las comunidades de Genechiquía y Loreto, donde se constató la presencia de al menos 25 balsas mineras en ambos márgenes del río.
Según el informe del Departamento Técnico Especializado del Tribunal Agroambiental, esta concentración “evidencia una explotación intensiva que supera la capacidad de resiliencia del ecosistema acuático”. Además, se señala que la proximidad entre las balsas contribuye a la acumulación de sedimentos y contaminantes, intensificando los efectos sobre el entorno.
Durante la verificación, se seleccionaron nueve balsas para revisión detallada. Tres de ellas no contaban con documentación identificatoria, mientras que ninguna presentó Estudios de Evaluación de Impacto Ambiental ni Manifiestos Ambientales requeridos por normativa vigente.
La inspección incluyó las comunidades de Genechiquía, Loreto y Miraflores. En esta última, el informe documenta la cercanía de una balsa minera a aproximadamente 100 metros de un sistema agroforestal, lo que estaría provocando alteraciones en el cauce del río, afectando la estructura del suelo y la vegetación.
El análisis también describe efectos físicos derivados de la actividad minera, como la turbidez persistente del agua generada por el movimiento de sedimentos. Este fenómeno limita la penetración de luz y afecta procesos como la fotosíntesis del fitoplancton, base de la cadena alimentaria acuática.
Uno de los hallazgos centrales del informe es el uso de mercurio en la extracción de oro. El documento advierte que este elemento puede transformarse en metilmercurio, una sustancia altamente tóxica que se bioacumula en peces consumidos por las comunidades locales, generando riesgos para la salud humana.
En esa línea, el informe recomienda la realización de estudios epidemiológicos en las comunidades del TIM II, donde habitan pueblos Tacana, Ese Ejja y Kavineño, debido a la exposición prolongada a contaminantes asociados a la actividad minera.
Datos complementarios citados en el documento, provenientes de estudios previos, indican concentraciones de mercurio en cabello por encima de los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud, así como altos niveles de sólidos suspendidos en el agua del río.
El informe también registra procesos de deforestación y fragmentación de hábitat asociados a la actividad minera, con una pérdida estimada de 8.484 hectáreas de bosque.
Entre las recomendaciones técnicas se incluyen la suspensión de actividades mineras ilegales, la implementación de un plan de “Mercurio Cero” en el marco del Convenio de Minamata, y la ejecución de acciones coordinadas de fiscalización, restauración ambiental y atención sanitaria.
Por: Joe Poma Chura - Comunicación Cecasem

