El costo de vida en Bolivia inició el 2026 con una nueva presión inflacionaria, luego de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registrara un incremento mensual de 1,31% en enero, mientras que la variación acumulada en los últimos 12 meses alcanzó el 19,64%, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE).

El informe revela que el alza estuvo impulsada principalmente por el aumento en el precio de la gasolina, el transporte urbano, el almuerzo y la educación superior universitaria, además del encarecimiento de algunos alimentos como la cebolla. Estos factores marcaron el comportamiento de los precios en el primer mes del año y reforzaron la presión sobre los gastos cotidianos de las familias bolivianas.
En contraste, algunos productos contribuyeron a moderar parcialmente la inflación, entre ellos la carne de pollo, el tomate, la uva, la zanahoria, así como bienes como la pasta dental y los teléfonos celulares, que registraron reducciones o menores variaciones de precio.
El reporte también muestra diferencias regionales en el ritmo de aumento de precios. La conurbación de La Paz lideró la inflación mensual con 1,80%, seguida por Potosí (1,65%) y Cobija (1,42%), mientras que Santa Cruz registró una variación de 1,02% y Oruro la más baja con 0,64%.
Analistas advierten que una inflación cercana al 20% en términos interanuales representa un desafío para la estabilidad económica y afecta directamente al poder adquisitivo de los hogares, especialmente en rubros esenciales como alimentos, transporte y educación.
Desde el Ministerio de Economía se informó que para la gestión 2026 se proyecta una inflación anual en un rango de entre 12% y 17%, en un contexto de persistente presión sobre los precios internos.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

