El cachorro presentaba una grave lesión en el cráneo, anemia, compromiso renal y posibles secuelas neurológicas. Tras diferentes evaluaciones médicas, especialistas y autoridades determinaron aplicarle una eutanasia humanitaria. Ahora se investiga si detrás de su historia existió tenencia o tráfico ilegal de fauna silvestre.

Después de semanas de atención veterinaria y de permanecer en estado crítico, Valentín, un cachorro de puma de aproximadamente tres meses, fue sometido a una eutanasia humanitaria. La decisión fue adoptada después de evaluaciones especializadas que concluyeron que su delicada condición comprometía seriamente su calidad de vida y que continuar prolongándola implicaba mantener su sufrimiento.
El caso había generado atención después de conocerse que el pequeño felino llegó con fracturas y una grave lesión en el cráneo que le impedía ponerse de pie. Inicialmente se informó que habría resultado herido tras caer de un árbol en el trópico cochabambino.
Sin embargo, su historia todavía contiene interrogantes. La Gobernación de Cochabamba anunció que coordinará una investigación con la Policía Forestal y de Protección al Medio Ambiente (Pofoma) y el Ministerio Público para establecer si existió tenencia o tráfico ilegal del animal antes de su rescate.
Antes de determinar la eutanasia, Valentín fue sometido a una evaluación integral en el Centro Clínico Veterinario VidaVet.
El médico veterinario especialista en fauna silvestre Félix Rivas explicó que el cachorro presentaba un cuadro crítico y una lesión considerable en el cráneo. Los análisis también revelaron anemia y compromiso renal, con riesgo de evolucionar hacia una falla renal grave.
Para establecer su condición se realizaron valoraciones neurológicas, cardiológicas y oftalmológicas, además de ecografía, hemograma y química sanguínea.
El tiempo prolongado que permaneció en estado crítico y la posibilidad de secuelas neurológicas llevaron a establecer un pronóstico de reservado a grave. Frente a este escenario, especialistas y autoridades competentes determinaron realizar una eutanasia humanitaria para evitar mayor sufrimiento.
El cachorro había llegado al Centro de Custodia de Fauna Silvestre Bioparque La Hormiga en condiciones extremadamente delicadas.
Según información veterinaria difundida antes de su muerte, presentaba un fuerte edema craneal y hematoma. Permaneció inconsciente aproximadamente dos días y posteriormente continuó sin poder ponerse de pie.
Las fracturas en el cráneo y otras partes del cuerpo hicieron necesario mantenerlo bajo atención especializada mientras se buscaba determinar la magnitud del daño.
Pese a los esfuerzos realizados durante su tratamiento, las posteriores evaluaciones revelaron que su condición seguía siendo crítica.
La muerte de Valentín abre ahora otra investigación.
Según los antecedentes proporcionados por el Bioparque La Hormiga y recogidos por Los Tiempos, el cachorro habría sido rescatado y posteriormente entregado al centro de custodia por una persona que no dejó sus datos de identificación. La versión conocida señalaba que había sido encontrado en un área descampada bajo la presunción de que cayó de un árbol.
Estos antecedentes llevaron a la Gobernación a anunciar que buscará esclarecer si anteriormente existió una posible tenencia ilegal o tráfico de fauna silvestre.
El médico veterinario de la Gobernación, Michael León, señaló que se coordinarán acciones con Pofoma y el Ministerio Público para establecer responsabilidades.
Hasta que concluya esa investigación, no es posible afirmar que Valentín haya sido víctima de tráfico ilegal.
La decisión sobre Valentín contó con coordinaciones entre autoridades y organizaciones involucradas en su atención, entre ellas instancias nacionales de biodiversidad, Pofoma y organizaciones ambientales.
Información posterior señala además que sus restos fueron trasladados al Museo de Historia Natural Alcide d'Orbigny, donde se prevé realizar la necropsia correspondiente y evaluar su posible utilización para estudios científicos vinculados con la conservación de fauna silvestre.
Valentín ya no pudo recuperarse de sus lesiones. Ahora, el caso pasa del ámbito veterinario al investigativo: determinar cómo un cachorro de una especie silvestre protegida terminó gravemente herido y si hubo personas responsables detrás de su historia.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

