Una investigación realizada en el norte amazónico de Bolivia analizó diez especies de peces consumidas por poblaciones indígenas y determinó que presentan diferentes niveles de mercurio, así como variaciones en su valor nutricional, lo que permite identificar opciones de consumo con menor riesgo para la salud.

El estudio, desarrollado en el municipio de Rurrenabaque, a orillas del río Beni, evaluó simultáneamente la composición nutricional y la presencia de mercurio en especies clave para la dieta local, un enfoque poco frecuente en investigaciones previas.
Un estudio científico realizado en la Amazonía boliviana identificó diferencias significativas en los niveles de mercurio y en el valor nutricional de diez especies de peces que forman parte de la alimentación cotidiana de poblaciones indígenas en la cuenca del río Beni.
La investigación se llevó a cabo en el municipio de Rurrenabaque, cerca del Parque Nacional Madidi, y analizó especies comercializadas en el mercado central de la localidad, donde pescadores artesanales abastecen a la población.
El estudio fue realizado por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) con apoyo de WCS Bolivia, y se desarrolló entre junio y julio de 2024. Durante el proceso, se evaluaron 70 ejemplares de peces de origen silvestre, considerados una de las principales fuentes de proteína en la región.
Los resultados muestran que no todas las especies presentan el mismo nivel de contaminación por mercurio. Este mineral, altamente tóxico, llega a los ríos principalmente por actividades de minería aurífera, especialmente en su forma artesanal y de pequeña escala.
Entre las especies analizadas, el blanquillo (Calophysus macropterus) registró los niveles más altos de mercurio, alcanzando 1.9 partes por millón (ppm), superando los límites internacionales de seguridad. En contraste, especies como el pacú, tambaquí, paiche y sábalo presentaron niveles iguales o inferiores a 0.5 ppm, considerados dentro de rangos aceptables según estándares internacionales.
El análisis también determinó que las especies con mejor perfil nutricional, incluyendo alto contenido de proteínas, minerales y ácidos grasos omega-3, coinciden en varios casos con niveles más bajos de mercurio.
Según los investigadores, estas diferencias están relacionadas con el nivel trófico de cada especie, es decir, su posición en la cadena alimentaria. Los peces depredadores tienden a acumular mayores concentraciones de mercurio.
El estudio incluyó especies como paiche, yatorama, blanquillo, tambaquí, pacú, corvina, sábalo, surubí, pantalón y bagre, todas ampliamente consumidas por pueblos indígenas como tacanas, ese ejjas, mosetenes, tsimanes y lecos.
De acuerdo con parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el límite recomendado de mercurio en pescado es de hasta 0.5 mg/kg, considerando un consumo semanal de 200 gramos.

En paralelo, investigaciones en población humana han evidenciado la presencia de mercurio en comunidades indígenas que habitan las riberas de los ríos Beni y Madre de Dios. Algunos estudios señalan que una proporción significativa de mujeres en edad fértil presenta concentraciones por encima de los niveles considerados seguros.
La exposición al mercurio está asociada principalmente al consumo frecuente de pescado contaminado y puede generar efectos neurológicos y del desarrollo, especialmente en niños y durante el embarazo. Estos impactos suelen manifestarse de forma progresiva y no siempre presentan síntomas inmediatos.
El estudio plantea que la información obtenida puede servir como referencia para orientar el consumo de pescado en la región, considerando tanto el valor nutricional como los niveles de contaminantes presentes en cada especie.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

