El calentamiento del océano Pacífico asociado al fenómeno de El Niño está modificando la disponibilidad de alimento para las aves marinas, obligando a algunas especies a desplazarse cientos de kilómetros fuera de su rango natural. Especialistas piden fortalecer el monitoreo ciudadano para documentar estos cambios.

El fenómeno de El Niño ya comienza a reflejarse en el comportamiento de la fauna marina del Pacífico. En Panamá, especialistas reportaron la presencia de aves marinas cuya distribución natural se concentra en las costas de Sudamérica, un desplazamiento que estaría relacionado con el calentamiento de las aguas y las alteraciones en la cadena alimenticia del océano.
La directora ejecutiva de la Sociedad Audubon de Panamá, Rosabel Miró, informó que a principios de junio fueron observados dos piqueros peruanos en el área del Causeway, una especie cuya distribución habitual no incluye territorio panameño.
Según explicó Miró, el aumento de la temperatura superficial del Pacífico reduce la productividad de la Corriente de Humboldt, uno de los sistemas marinos más importantes del planeta, al disminuir el afloramiento de nutrientes que sostiene grandes poblaciones de peces.
Como consecuencia, numerosas aves marinas deben recorrer mayores distancias para encontrar alimento, llegando incluso a países donde normalmente no habitan.
Durante las últimas semanas también se reportó el avistamiento de especies como el gaviotín inca, el piquero de cocos, el piquero de Nazca, el piquero patirrojo, además de un incremento en los registros de piqueros patiazules, cormoranes guanay y gaviotas grises, aves asociadas principalmente a la Corriente de Humboldt o a aguas oceánicas profundas.
De acuerdo con la Sociedad Audubon de Panamá, episodios similares ocurrieron durante el fenómeno de El Niño de 1982-1983, cuando se registró la mayor presencia histórica de piqueros peruanos y gaviotines inca en la Bahía y el Golfo de Panamá.
La organización considera que los registros actuales podrían anticipar un evento de El Niño de fuerte intensidad, por lo que pidió fortalecer el monitoreo de estas especies durante los próximos meses.
Entre los hallazgos recientes también figura una pardela sombría, un ave pelágica encontrada en playa La Barqueta, provincia de Chiriquí, que fue entregada a las autoridades para descartar influenza aviar.
Especialistas consultados por distintos medios coinciden en que los cambios en la distribución de las aves reflejan transformaciones que ocurren en el ecosistema marino.
Expertos de la Red Santandereana de Aviturismo Comunitario explican que el aumento de las temperaturas, la reducción de lluvias y la disminución de fuentes naturales de agua y alimento también modifican los ciclos de reproducción, migración y desplazamiento de numerosas especies.
Por ello, recomiendan priorizar la conservación de bosques, humedales, manglares y otras fuentes naturales de agua, ya que estos ecosistemas permiten que las aves respondan de manera natural a las variaciones climáticas.
La Sociedad Audubon de Panamá hizo un llamado a observadores de aves y a la ciudadanía para reportar ejemplares marinos poco comunes, enfermos o muertos, evitando manipularlos y notificando a las autoridades competentes con fotografías y la ubicación del hallazgo.
Los especialistas consideran que la información generada mediante plataformas de ciencia ciudadana permitirá comprender mejor cómo el fenómeno de El Niño está modificando la distribución de las aves marinas y cuáles podrían ser sus efectos sobre los ecosistemas del Pacífico.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

