El aumento sostenido de las temperaturas está alterando de forma acelerada las condiciones necesarias para el cultivo del café en varios de los principales países productores del mundo. Un análisis internacional de Climate Central advierte que el calentamiento global ya está generando efectos directos sobre la productividad, la calidad del grano y la estabilidad económica de miles de familias agricultoras que dependen de este cultivo.

El estudio revela que uno de los países más afectados registra actualmente un promedio de 48 días adicionales al año con temperaturas superiores a 30 °C, un umbral crítico para el desarrollo fisiológico de la planta. En ese territorio —tercer productor mundial de café y referente global del café arábica— el incremento térmico ya está afectando zonas montañosas donde históricamente el clima templado permitió obtener granos de alta calidad.
Según la investigación, difundida por The Guardian, los países ubicados en el llamado “cinturón del café” están comenzando a superar los límites térmicos adecuados para sostener cultivos estables. Cuando las temperaturas exceden los 30 °C, las plantas sufren estrés térmico, disminuye el número de granos por árbol, aumenta la vulnerabilidad a enfermedades y se deteriora la calidad del producto final.
En regiones cafeteras de Colombia, este fenómeno ya genera preocupación entre expertos y productores, debido a que el calor extremo obliga a replantear la ubicación de cultivos hacia zonas más altas. Sin embargo, esta alternativa tiene límites geográficos y puede ejercer presión sobre ecosistemas sensibles de montaña.
El impacto climático también golpea de forma desigual a pequeños agricultores, quienes producen entre el 60 % y el 80 % del café mundial. Pese a ello, el informe indica que en 2021 recibieron apenas el 0,36 % del financiamiento necesario para adaptación climática, restringiendo su acceso a soluciones como sistemas de sombra, tecnologías de riego o variedades resistentes al calor.
La presión sobre la cadena global de suministro ya tiene efectos visibles en el mercado. Entre 2023 y 2025, los precios internacionales del café arábica y robusta casi se duplicaron, impulsados en parte por pérdidas productivas relacionadas con condiciones climáticas adversas. El escenario plantea nuevos desafíos para una industria de la que dependen millones de personas y que abastece diariamente cerca de 2.000 millones de tazas consumidas en el mundo.
Mientras el calentamiento continúa avanzando, expertos advierten que el futuro del café dependerá de la capacidad de adaptación en las zonas productoras y del apoyo que reciban las familias que sostienen este cultivo.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

