El Senamhi declaró alerta naranja hasta el 3 de octubre ante probables ascensos de caudales en Chuquisaca, Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y Beni. Una segunda alerta amarilla amplía la vigilancia hidrológica a siete departamentos del país.

Bolivia ingresa a los primeros días de octubre con varias cuencas bajo vigilancia. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) activó una alerta hidrológica naranja en cinco departamentos ante la posibilidad de ascensos repentinos y progresivos de los niveles de los ríos que podrían derivar en desbordes.
El aviso rige desde este martes 29 de septiembre hasta el sábado 3 de octubre y comprende sectores de Chuquisaca, Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y Beni.
Entre las cuencas incluidas en la alerta naranja se encuentran las de los ríos Pilcomayo, Grande, Parapetí, San Julián, Piraí, Yapacaní, Ichilo, Chapare, Beni, Maniqui y Colorado.
En Santa Cruz, el aviso alcanza a las cuencas de los ríos San Julián, Piraí, Grande, Yapacaní, Ichilo y Parapetí.
Entre las poblaciones señaladas con posibilidad de afectaciones se encuentran Bulo Bulo, San Juan Campo Victoria, San Germán, Avaroa Molle, Villa Rosario, Barranca General Román, San Juan de Yapacaní, San Carlos, Samaipata, El Torno, Porongo, Warnes, Montero, General Saavedra, Mineros, La Guardia, San Ramón, El Puente, Ascensión de Guarayos y Camiri.
La alerta hidrológica llega además cuando el departamento permanece bajo condiciones meteorológicas adversas. Hasta este martes 29 está vigente una alerta naranja por vientos moderados y temporalmente fuertes, con velocidades previstas de entre 60 y 90 kilómetros por hora.
En La Paz, la vigilancia se concentra en la cuenca del río Beni y principalmente en sus afluentes de cabecera.
El reporte identifica posibles afectaciones en sectores de Cimarrón, Quime, La Asunta, Chulumani, Zongo, Cahua, Apana, Fariñas, Coroico, Caranavi, Santa Rita, Palos Blancos, Alto Beni, Tipuani, Chima, Bartolo, Guanay, Mapiri y Pelechuco.
En Cochabamba, la alerta alcanza a la cuenca alta del Mamoré, donde algunos afluentes podrían presentar crecidas.
Entre las poblaciones mencionadas están Puerto Villarroel, Puerto Grethel, Yuracaré Mojeño, Ivirgarzama, Chimoré, Villa Tunari, Puerto San Pedro, Santa Rosa del Chapare, Puerto San Francisco, Isiboro, San Cristóbal, Ichóa y Pojo.
En Beni, el posible incremento de los caudales involucra a la cuenca del río Mamoré y otros sistemas incluidos en el aviso hidrológico.
La información proporcionada identifica específicamente a San Borja y el sector Yucumo-Rurrenabaque entre las zonas donde podrían registrarse afectaciones relacionadas con las crecidas.
Mientras tanto, en Chuquisaca se prevén posibles incrementos en las cuencas de los ríos Grande, Pilcomayo y Parapetí, con poblaciones como Ravelo, Potolo, Chuqui Chuqui, Surima, Padilla y Zudáñez dentro de las áreas mencionadas en el aviso.
El escenario hidrológico es más amplio que los cinco departamentos incluidos en la alerta naranja.
El Senamhi también emitió una alerta amarilla para Tarija, Santa Cruz, Beni, La Paz y Pando, igualmente vigente entre el 29 de septiembre y el 3 de octubre.
Al considerar ambos avisos, son siete de los nueve departamentos del país los que tienen alguna zona comprendida dentro de una alerta hidrológica: La Paz, Beni, Pando, Santa Cruz, Cochabamba, Chuquisaca y Tarija.
La alerta amarilla comprende las cuencas de los ríos Acre, Tahuamanu, Madre de Dios, Beni, Mamoré, Grande, Pilcomayo, Bermejo y Guadalquivir, donde podrían producirse incrementos de nivel y desbordamientos puntuales.
La diferencia entre ambos niveles es importante. La alerta naranja representa un riesgo hidrológico mayor, asociado a ascensos repentinos o progresivos de los caudales y la posibilidad de desbordes, mientras que la amarilla advierte un escenario de vigilancia y riesgo moderado.
Hasta el 3 de octubre, el comportamiento de los ríos y las precipitaciones será determinante. Por ahora, el aviso no significa que los desbordes ocurrirán necesariamente, pero sí establece un periodo en el que comunidades cercanas a ríos y quebradas deberán mantenerse atentas a la evolución de los caudales y a las comunicaciones oficiales.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

