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Amazonía podría albergar medicamentos aún desconocidos valorados en 215.000 millones de dólares

octubre 20, 2026

Un análisis de Zero Carbon Analytics estima que los bosques tropicales concentran un potencial farmacológico comercial de 714.000 millones de dólares, del cual cerca del 30 % corresponde a la Amazonía. En una investigación publicada por Mongabay Latam advierte que la deforestación podría provocar la desaparición de especies y compuestos medicinales antes de que sean estudiados, mientras crece el debate sobre quién debería beneficiarse de estos descubrimientos.

Foto: Tatters vía Flickr

Los bosques amazónicos podrían albergar compuestos naturales capaces de contribuir al desarrollo de medicamentos todavía desconocidos por la ciencia, con un valor comercial potencial estimado en 215.000 millones de dólares. Así lo revela una investigación del periodista Rafael Spuldar, publicada por Mongabay Latam, que recoge los resultados de un análisis de la organización británica Zero Carbon Analytics (ZCA) sobre las oportunidades farmacológicas que podrían desaparecer como consecuencia de la deforestación.

Según la información publicada por Mongabay Latam, los bosques tropicales del planeta podrían concentrar un valor comercial potencial promedio de 714.000 millones de dólares asociado con futuros medicamentos derivados de plantas con flores. La Amazonía representaría aproximadamente el 30 % de esa cifra, superando a otras grandes regiones forestales como la cuenca del Congo y el sudeste asiático. Sin embargo, los investigadores aclaran que estas cantidades corresponden a proyecciones económicas y no a medicamentos cuya existencia o eficacia haya sido comprobada.

La Amazonía concentra el mayor potencial farmacológico tropical

De acuerdo con el análisis de Zero Carbon Analytics, citado en la investigación de Mongabay Latam, el valor comercial potencial de los medicamentos todavía no descubiertos en los bosques tropicales podría situarse entre 382.000 millones y 1,176 billones de dólares, dependiendo de las estimaciones utilizadas. La Amazonía destaca dentro de este cálculo por su extraordinaria diversidad de plantas con flores y por la cantidad de compuestos naturales que permanecen fuera del conocimiento científico.

Joanne Bentley-McKune, coautora del análisis, explicó a Mongabay Latam que la Amazonía podría albergar el mayor valor comercial potencial para el descubrimiento de medicamentos derivados de plantas con flores entre las grandes regiones boscosas del planeta. Esta estimación refuerza la importancia de conservar los ecosistemas tropicales no solamente por su biodiversidad, sino también por sus posibles contribuciones futuras a la medicina.

Los productos naturales han desempeñado un papel fundamental en el desarrollo farmacéutico. Según los antecedentes recogidos en la investigación, aproximadamente tres de cada cuatro medicamentos oncológicos aprobados entre 1940 y 2014 derivaron de productos naturales o estuvieron inspirados en ellos. Además, se estima que el 99 % de las sustancias químicas producidas por las plantas todavía no ha sido analizado, lo que evidencia la amplitud del conocimiento pendiente.

La deforestación podría eliminar compuestos medicinales antes de su descubrimiento

La principal amenaza identificada por el análisis es la pérdida de bosques tropicales. Zero Carbon Analytics calcula que la deforestación acumulada desde 2001 habría puesto en riesgo un valor comercial farmacológico potencial de aproximadamente 86.000 millones de dólares a escala mundial, al reducir los ecosistemas donde podrían encontrarse especies vegetales y compuestos químicos de interés médico.

En el caso de la Amazonía, los investigadores advierten que algunas plantas endémicas podrían haber desaparecido antes de ser estudiadas. Estas especies, al encontrarse exclusivamente en determinados territorios, pueden perderse definitivamente cuando sus hábitats son destruidos, junto con las oportunidades de investigar sus características biológicas y sus posibles aplicaciones terapéuticas.

Bentley-McKune señaló a Mongabay Latam que durante las últimas dos décadas distintas especies endémicas podrían haberse perdido debido a la deforestación en Brasil. Sin embargo, la investigación no identifica medicamentos específicos que hayan desaparecido ni demuestra que las plantas posiblemente extintas contuvieran tratamientos efectivos. La preocupación se concentra en la pérdida irreversible de oportunidades científicas.

Científicos conocen apenas una fracción de la biodiversidad brasileña

Uno de los principales desafíos para investigar el potencial medicinal amazónico es el desconocimiento de una gran parte de su biodiversidad. Bráulio Ferreira de Souza Dias, director de conservación y uso sostenible de la biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente de Brasil, explicó en declaraciones recogidas por Mongabay Latam que algunas estimaciones sugieren que la ciencia conoce apenas el 10 % de la biodiversidad del país.

El especialista señaló que en Brasil se describe aproximadamente una nueva especie vegetal cada dos días, lo que demuestra que el inventario biológico continúa ampliándose. Sin embargo, gran parte de los estudios se concentra en territorios accesibles por vía fluvial, mientras extensas zonas ubicadas entre los ríos permanecen escasamente exploradas debido a las dificultades de transporte y acceso.

Dias advirtió que abrir carreteras para llegar a estos territorios podría generar nuevas amenazas ambientales, ya que la infraestructura vial constituye uno de los factores asociados con la expansión de la deforestación. Esta situación plantea un desafío para la investigación científica: ampliar el conocimiento sobre las especies amazónicas sin provocar alteraciones que comprometan los ecosistemas que se busca estudiar.

Menos del 3 % del financiamiento científico brasileño llega a la Amazonía

La falta de inversión constituye otro obstáculo para el desarrollo de investigaciones sobre biodiversidad y posibles aplicaciones farmacológicas. Según Bráulio Ferreira de Souza Dias, citado por Mongabay Latam, menos del 3 % de los recursos estatales destinados a la ciencia en Brasil llega a la Amazonía, mientras gran parte del financiamiento se concentra en ciudades como São Paulo y Río de Janeiro.

Esta distribución limita las posibilidades de fortalecer universidades, laboratorios y centros de investigación ubicados en la región amazónica. El especialista considera necesario ampliar la inversión científica local para desarrollar capacidades de identificación de especies, análisis de compuestos naturales y protección de los conocimientos generados a partir de la biodiversidad.

La investigación periodística también advierte que la falta de infraestructura científica regional puede contribuir a que los beneficios económicos derivados de descubrimientos realizados con recursos amazónicos terminen concentrándose fuera de los territorios de origen. Por ello, los especialistas plantean fortalecer la participación de instituciones locales en todas las etapas de investigación y desarrollo.

Pueblos indígenas: conocimientos esenciales para nuevos descubrimientos

El potencial farmacológico de la Amazonía también está relacionado con los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas y las comunidades locales. Durante generaciones, estas poblaciones han desarrollado saberes sobre las propiedades y usos de distintas especies vegetales, conocimientos que históricamente han despertado el interés de investigadores y empresas farmacéuticas.

Eduardo Brondízio, antropólogo de la Universidad de Indiana, explicó a Mongabay Latam que muchas investigaciones farmacológicas recurrieron a los conocimientos tradicionales para identificar plantas de posible interés medicinal. Esta práctica permitió orientar estudios científicos, pero también generó conflictos relacionados con la propiedad intelectual y la distribución de los beneficios obtenidos a partir de los recursos naturales.

El investigador sostuvo que las empresas deberían establecer alianzas con universidades amazónicas, organizaciones indígenas, asociaciones rurales y gobiernos locales. Estas colaboraciones tendrían que garantizar el consentimiento libre, previo e informado cuando corresponda, así como la transferencia tecnológica, la participación científica y mecanismos de retribución económica para las comunidades involucradas.

Advierten sobre el riesgo de una nueva forma de extractivismo farmacéutico

Aunque asignar un valor económico a la biodiversidad puede contribuir a demostrar la importancia de conservar los bosques, los especialistas advierten que también existe el riesgo de reproducir prácticas de apropiación de recursos biológicos y conocimientos tradicionales sin una compensación adecuada.

Brondízio recordó, según recoge Mongabay Latam, que durante las décadas de 1990 y 2000 se promovieron proyectos de bioprospección que buscaban establecer acuerdos entre compañías farmacéuticas, gobiernos y comunidades para desarrollar nuevos productos medicinales. Sin embargo, varias iniciativas enfrentaron dificultades relacionadas con la propiedad intelectual, las expectativas económicas y la distribución de beneficios, generando desconfianza entre los participantes.

Uno de los ejemplos mencionados por los investigadores es el captopril, medicamento utilizado para tratar la hipertensión arterial, cuyo desarrollo estuvo vinculado con investigaciones brasileñas sobre compuestos presentes en el veneno de la serpiente yarará. Según Dias, este caso demuestra las dificultades que han enfrentado instituciones científicas brasileñas para obtener beneficios económicos de descubrimientos que posteriormente adquirieron relevancia comercial.

El Fondo de Cali busca repartir beneficios, pero enfrenta dificultades

La discusión sobre el aprovechamiento de la biodiversidad también involucra mecanismos internacionales destinados a garantizar una distribución más equitativa de los beneficios. Entre ellos se encuentra el Protocolo de Nagoya, adoptado en 2010 en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica, que establece principios para el acceso a recursos genéticos y la participación justa en los beneficios derivados de su utilización.

Brasil ratificó este instrumento en 2021 y cuenta con una Ley de Biodiversidad aprobada en 2015. Sin embargo, los especialistas consultados por Mongabay Latam advierten que el uso creciente de información genética digital presenta nuevos desafíos, porque las empresas pueden acceder a secuencias almacenadas en bases de datos sin necesariamente utilizar muestras físicas de los organismos.

Para atender este problema se creó el Fondo de Cali durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad de 2024, celebrada en Colombia. El mecanismo contempla contribuciones de empresas que utilizan información de secuencias digitales de recursos genéticos, con referencias del 0,1 % de sus ingresos o el 1 % de sus ganancias, según las condiciones establecidas.

No obstante, las aportaciones son voluntarias y su implementación enfrenta dificultades. Según la información recogida por Mongabay Latam, hasta agosto de 2026 el fondo había recibido apenas 6.000 dólares de dos empresas, una cantidad considerablemente inferior a la meta de movilizar aproximadamente 1.000 millones de dólares anuales.

Conservar los bosques podría preservar billones en beneficios para la salud

Más allá de los ingresos comerciales que podrían generar futuros medicamentos, Zero Carbon Analytics también calculó el valor social asociado con sus posibles beneficios sanitarios. Según el análisis difundido por Mongabay Latam, los fármacos todavía no descubiertos en los bosques tropicales podrían representar alrededor de siete billones de dólares en valor social, considerando sus potenciales contribuciones a la salud de las personas.

La organización estima que la deforestación acumulada desde 2001 habría puesto en riesgo aproximadamente 860.000 millones de dólares de ese valor social. Asimismo, proyecta que detener la pérdida de bosques tropicales para 2030 podría preservar hacia 2050 unos 79.000 millones de dólares en valor comercial y 800.000 millones en beneficios sociales potenciales.

Estas cifras proceden de modelos económicos que estiman oportunidades futuras y no deben interpretarse como pérdidas financieras efectivamente registradas ni como tratamientos médicos garantizados. Su importancia radica en mostrar que la desaparición de los bosques también puede reducir las posibilidades de desarrollar conocimientos y tecnologías que beneficien a las próximas generaciones.

El desafío: que la Amazonía y sus habitantes también se beneficien

Los investigadores coinciden en que la conservación de la Amazonía debe acompañarse de políticas que fortalezcan la ciencia regional, reconozcan los conocimientos tradicionales y garanticen una distribución equitativa de los beneficios derivados de la biodiversidad.

Brondízio cuestionó, en declaraciones recogidas por Mongabay Latam, la visión que considera improductivos a los bosques conservados y destacó que las economías vinculadas con alimentos, aceites, medicamentos, cosméticos y otros productos forestales suelen permanecer infravaloradas frente a actividades que implican transformar o eliminar la cobertura vegetal.

La investigación de Rafael Spuldar, publicada por Mongabay Latam, plantea que el potencial farmacológico de la Amazonía constituye una oportunidad científica, económica y social todavía poco explorada. Sin embargo, aprovecharla dependerá de la capacidad de conservar los ecosistemas, financiar investigaciones y evitar que los beneficios de futuros descubrimientos se concentren exclusivamente en actores externos.

Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem


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