La reactivación de discursos políticos que plantean la explotación del cerro Manomó encendió la alerta en San Ignacio de Velasco, donde autoridades municipales y organizaciones indígenas cerraron filas en defensa del territorio, el agua y la vida. El Concejo Municipal rechazó de forma unánime cualquier iniciativa minera en la zona, mientras comunidades indígenas denunciaron exclusión, riesgos ambientales irreversibles y vulneración de sus derechos colectivos.

La preocupación surge tras recientes anuncios de candidatos a la Gobernación de Santa Cruz que buscan impulsar proyectos extractivos en el cerro Manomó, ubicado en el distrito 8 de San Ignacio de Velasco. Frente a ello, el Concejo Municipal emitió un pronunciamiento institucional respaldado por informes técnicos del Gobierno Departamental, que advierten una alta vulnerabilidad ambiental y la inexistencia de actividades mineras legalmente autorizadas en el área.
Las autoridades municipales alertaron que cualquier intervención minera podría comprometer de forma grave las fuentes de agua, los suelos, la biodiversidad y la salud de la población local. En su resolución, enfatizaron que el derecho al agua es un derecho humano fundamental y que el desarrollo no puede anteponerse a la vida ni al futuro de las comunidades.
El Concejo ratificó su compromiso con la protección del cerro Manomó como un espacio estratégico para la seguridad hídrica del municipio y exhortó a las autoridades departamentales y nacionales a cumplir la normativa ambiental vigente, evitando la promoción de proyectos extractivos sin estudios técnicos rigurosos, licencias ambientales y procesos de consulta previa.
Paralelamente, la Asociación de Cabildos Indígenas del Alto Paragua convocó a una asamblea de emergencia junto a comunidades del Alto y Bajo Paraguá, donde se expresó una profunda preocupación por la mortandad de peces en el río Paraguay y por la amenaza que representan tanto la expansión agropecuaria como los proyectos extractivos en el cerro Manomó.
Dirigentes indígenas señalaron que el bosque y los ríos son la base de su vida, alimentación y salud, y exigieron al Estado ser incluidos en la planificación de políticas públicas, con proyectos sostenibles que fortalezcan la protección ambiental y el cuidado del territorio ancestral.
Desde el Concejo Municipal, además del rechazo institucional, se impulsa una iniciativa para declarar el cerro Manomó como área protegida municipal, con el objetivo de establecer un resguardo legal que garantice su preservación a largo plazo.
Las comunidades indígenas coincidieron en que el cerro Manomó no debe ser utilizado como bandera política ni reducido a un recurso económico, sino reconocido como un espacio vital que sostiene la vida de cientos de familias y el equilibrio ambiental de la región.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

