El sistema de lagunas del Kari Kari, una de las principales fuentes de abastecimiento de Potosí, registra una reducción preocupante de sus reservas. Mientras la ciudad necesita al menos 26 camiones cisterna para atender la demanda, AAPOS dispone únicamente de tres operativos. En la zona alta, algunas familias denuncian que llevan más de tres semanas sin recibir agua potable por la red.

La crisis hídrica en la ciudad de Potosí se agrava ante la disminución de las reservas de agua, las limitaciones para distribuir el recurso y las dificultades que enfrentan cientos de familias para acceder al suministro. Según reportes de la Administración Autónoma para Obras Sanitarias Potosí (AAPOS), el sistema de lagunas del Kari Kari se encuentra apenas al 26 % de su capacidad, una situación que genera preocupación por el abastecimiento en distintos barrios de la capital potosina.
El problema se refleja especialmente en la zona alta y los sectores periurbanos, donde la falta de agua por la red obliga a depender de camiones cisterna. De acuerdo con información difundida por Radio Fides, AAPOS necesita al menos 26 cisternas para responder a la demanda, pero actualmente cuenta con solo tres vehículos operativos. Mientras tanto, vecinos del distrito 4 denuncian que deben esperar semanas para recibir agua y recurrir a fuentes alternativas para cubrir algunas necesidades domésticas.
El sistema de lagunas del Kari Kari constituye una de las dos fuentes de abastecimiento de agua de la ciudad de Potosí. Actualmente, sus reservas alcanzan apenas el 26 % de su capacidad, según los reportes de AAPOS, lo que evidencia una situación de presión sobre la disponibilidad del recurso.
Desde la laguna Juchuy Chaluma, una de las 28 fuentes de almacenamiento del sistema, Radio Fides constató visualmente la disminución del nivel del agua. De acuerdo con el reporte periodístico, incluso esta laguna, señalada como una de las que conserva mayores reservas, presenta una reducción considerable.
La disminución del almacenamiento genera preocupación por la continuidad del suministro, particularmente en los barrios que dependen del sistema Kari Kari. Sin embargo, el porcentaje reportado corresponde a las reservas de este sistema y no representa la disponibilidad total de agua de toda la ciudad.
Ante los bajos niveles de almacenamiento, se prevé realizar el bombeo de agua desde Juchuy Chaluma hacia otras lagunas del sistema Kari Kari que presentan reservas más reducidas. La medida busca redistribuir el recurso disponible y mejorar las condiciones de abastecimiento hacia los sectores afectados.
Esta intervención permitiría aprovechar las reservas existentes en una de las lagunas con mayor disponibilidad relativa. No obstante, el traslado de agua entre reservorios no incrementa por sí mismo el volumen total almacenado en el sistema, por lo que su alcance dependerá de las condiciones operativas y de la evolución de las fuentes de abastecimiento.
La situación evidencia la necesidad de medidas que permitan garantizar la distribución del agua disponible, especialmente mientras persistan los niveles reducidos de almacenamiento.
La escasez de agua también ha puesto en evidencia las limitaciones logísticas para atender a la población. Sergio Janco, gerente de AAPOS, informó a Fides Potosí que la institución necesita al menos 26 camiones cisterna para cubrir la demanda de distribución, principalmente en la zona alta y los barrios periurbanos.
Sin embargo, la empresa dispone actualmente de tres vehículos operativos, una cantidad que representa aproximadamente el 12 % de las unidades requeridas. Esta diferencia dificulta la atención oportuna de los sectores afectados y prolonga los tiempos de espera de las familias que dependen del abastecimiento alternativo.
Janco señaló que Defensa Civil comprometió apoyo con vehículos adicionales y que se prevé contar con un total de entre ocho y diez cisternas. Aunque esta incorporación permitiría ampliar la cobertura, todavía estaría por debajo de la necesidad estimada por AAPOS.
La situación es especialmente preocupante en la zona de San Cristóbal, ubicada en el distrito 4 de Potosí, donde los habitantes denuncian que llevan más de tres semanas sin recibir agua potable a través de los grifos comunitarios.
Según testimonios recogidos por Radio Fides, camiones cisterna con capacidades de 20.000 y 30.000 litros llegaron al sector para abastecer tanques colectivos. Sin embargo, los vecinos consideran que esta distribución representa una solución temporal, debido a que deben esperar largos periodos para volver a disponer del recurso.
Una vecina explicó que el abastecimiento se realiza mediante cisternas y no a través de la red matriz, lo que mantiene a las familias en una situación de incertidumbre. También relató que, ante la falta de agua potable, algunas personas se ven obligadas a reunir agua sucia para utilizarla en el baño.
El testimonio refleja cómo la escasez afecta las actividades cotidianas de los hogares y obliga a administrar cantidades limitadas de agua para cubrir necesidades básicas.
La falta prolongada de agua potable no solo dificulta las tareas domésticas, sino que puede comprometer las condiciones de higiene y saneamiento. Cuando el suministro es irregular, las familias deben almacenar agua durante varios días, recurrir a fuentes alternativas o reducir su consumo para disponer del recurso durante más tiempo.
Estas condiciones pueden incrementar los riesgos sanitarios si el agua utilizada para beber, cocinar o realizar actividades de higiene no cuenta con las condiciones adecuadas de calidad. La situación resulta especialmente delicada para niñas, niños, personas mayores y hogares con mayores dificultades para acceder a sistemas seguros de almacenamiento.
Aunque los testimonios de San Cristóbal describen el uso de agua sucia para determinadas tareas domésticas, no se dispone de análisis que permitan establecer la calidad del agua distribuida mediante cisternas. Por ello, es importante diferenciar las dificultades de acceso al recurso de una posible contaminación del suministro.
La situación de Potosí evidencia dos problemas que se desarrollan simultáneamente: la reducción de las reservas del sistema Kari Kari y la insuficiente capacidad logística para distribuir agua en los barrios donde el suministro por la red se ha interrumpido.
El apoyo comprometido por Defensa Civil y el bombeo entre lagunas podrían contribuir a aliviar temporalmente las dificultades de abastecimiento. Sin embargo, la magnitud de la demanda muestra que las medidas de emergencia necesitan complementarse con una planificación que permita mejorar la disponibilidad, distribución y continuidad del servicio.
Mientras AAPOS busca ampliar su capacidad de respuesta, las familias de la zona alta continúan enfrentando las consecuencias más inmediatas de la escasez. La recuperación de las reservas y el restablecimiento del suministro regular serán determinantes para reducir la dependencia de las cisternas y garantizar el acceso al agua potable en la ciudad.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

