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Decomisan 250 huevos de tortuga en Beni mientras refuerzan controles para evitar el saqueo de nidos amazónicos

agosto 26, 2026

Una persona fue aprehendida en Beni con 250 huevos de tortuga peta durante un operativo de la FELCDA y la Gobernación. El caso coincide con el inicio de patrullajes especiales en la Reserva Manuripi, en Pando, donde guardaparques buscan impedir que la extracción ilegal interrumpa la reproducción de una especie cuyas poblaciones ya requieren programas de repoblamiento.

Foto: Sernap Manuripi Vía RAI

Doscientos cincuenta huevos que debían formar parte de una nueva generación de tortugas amazónicas terminaron bajo cadena de custodia policial después de ser encontrados en poder de una persona durante un operativo contra el tráfico de fauna silvestre en Beni.

La Policía Boliviana informó que efectivos de la Fuerza Especial de Lucha Contra Delitos Ambientales (FELCDA-Beni), en coordinación con personal de la Gobernación, interceptaron a una persona que transportaba 250 huevos de tortuga conocida regionalmente como peta.

El material fue secuestrado y trasladado junto con el aprehendido hasta dependencias policiales para su registro e investigación. La intervención fue reportada también por La Razón, que señaló que las autoridades investigan la procedencia y destino de los huevos. Un reporte independiente confirmó que el operativo fue realizado el 24 de agosto y que la persona quedó bajo investigación por presunta tenencia ilegal de una especie protegida.

El caso no se limita al decomiso de un producto de fauna. Los huevos corresponden a una etapa decisiva del ciclo reproductivo de las tortugas de río: cada extracción significa ejemplares que potencialmente dejan de llegar al ecosistema.

La vigilancia se intensifica durante la época de reproducción

Mientras Beni investiga el decomiso, en el departamento de Pando los controles se concentran directamente en las playas donde las tortugas depositan sus huevos.

Rolando Toyama, responsable de Recursos Naturales de la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi, informó a SPC Canal 15 que se activaron patrullajes y puntos estratégicos de vigilancia durante la época de eclosión.

La misma medida fue reportada por TV PANDO, que señaló que el operativo responde a un instructivo del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP) destinado a impedir el ingreso de personas que pretendan recolectar huevos para posteriormente comercializarlos.

Toyama explicó que la extracción dentro de la reserva está prohibida y advirtió que quienes sean sorprendidos pueden enfrentar decomisos y procedimientos administrativos o judiciales.

Los controles responden a una presión que los propios responsables de conservación consideran persistente. Este año, Toyama señaló que las poblaciones de tortugas de río continúan sometidas a extracción humana y que algunas zonas muestran cantidades reducidas de ejemplares.

Decomisar un huevo puede abrir otra posibilidad: incubarlo

La experiencia de Manuripi muestra que un huevo recuperado no necesariamente termina perdido para la especie.

Toyama explicó a SPC Canal 15 que parte de los huevos recuperados en acciones de control pueden ser trasladados a playas protegidas para completar el proceso de incubación.

Desde 2024, la Reserva Manuripi desarrolla un programa de repoblamiento junto con instituciones de conservación y estudiantes de la carrera de Biología de la Universidad Amazónica de Pando.

La iniciativa incluye recolección controlada, traslado de huevos a playas artificiales vigiladas, monitoreo de la eclosión y posterior liberación de las crías.

En 2026, el programa reportó la reintroducción de aproximadamente 2.500 tortugas al río Manuripi, luego de un proceso de incubación y seguimiento.

Otro reporte del mismo programa señala que se recolectaron 2.749 embriones y que 2.526 lograron eclosionar, como parte de los esfuerzos para recuperar poblaciones de tortugas de agua dulce en esta cuenca amazónica.

Un mercado que presiona directamente los nidos

La extracción de huevos está asociada principalmente a su consumo y comercialización.

En diferentes sectores amazónicos, los recolectores ingresan a las playas durante la temporada reproductiva, localizan los nidos y extraen los huevos antes de que puedan completar su desarrollo.

Este mecanismo produce un impacto distinto al de la captura de ejemplares adultos: afecta directamente la renovación de las poblaciones.

Investigaciones recientes sobre tortugas de río en la Amazonía boliviana advierten que el comercio ilegal de huevos continúa siendo una de las principales amenazas para varias especies, particularmente durante los meses de reproducción.

La presión ocurre además sobre animales que cumplen funciones ecológicas dentro de los sistemas fluviales amazónicos y que enfrentan otras amenazas como degradación del hábitat, contaminación y cambios en los ciclos hidrológicos.

FELCDA también vigila las redes sociales

Luis Eduardo Suárez, director departamental de la FELCDA, explicó a Bolivia Tv que los operativos físicos se complementan con patrullajes cibernéticos para detectar publicaciones en las que se ofrezcan animales silvestres o sus derivados.

Entre esos productos se encuentran precisamente los huevos de peta.

Suárez señaló que, cuando la Policía identifica a una persona comercializando fauna o derivados protegidos, coordina con el Ministerio Público para iniciar la investigación y proceder, cuando corresponda, a la aprehensión.

La autoridad afirmó que este tipo de delitos puede alcanzar sanciones de hasta ocho años de privación de libertad. Sin embargo, la pena concreta dependerá de los delitos finalmente imputados y de la normativa aplicada por fiscales y jueces.

La Ley 1333 establece que el Estado debe proteger la fauna silvestre y regular su captura, extracción y comercialización. También sanciona la tenencia, transporte y comercio no autorizado de especies protegidas o de sus derivados.

Dos departamentos y una misma presión sobre la especie

El decomiso en Beni y los patrullajes en Pando corresponden a operativos distintos y no existe información que vincule directamente a la persona aprehendida con actividades dentro de la Reserva Manuripi.

Sin embargo, ambos hechos coinciden temporalmente con el periodo reproductivo y muestran la presión que enfrenta la peta en distintos puntos de la Amazonía boliviana.

En Beni, la investigación deberá determinar dónde fueron recolectados los 250 huevos, cuál era su destino y si existían otras personas involucradas.

En Manuripi, los guardaparques mantendrán los controles en playas y sectores estratégicos para impedir nuevas extracciones durante la temporada.

El desafío ocurre en dos frentes simultáneos: interceptar los huevos que salen del río y conseguir que suficientes ejemplares permanezcan en los nidos para que una nueva generación logre llegar al agua.

Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem


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