Un estudio internacional basado en entrevistas realizadas a pueblos indígenas de 43 comunidades en seis continentes encontró que las mismas prácticas culturales que preservan idiomas, rituales, conocimientos tradicionales e identidades colectivas también contribuyen a la conservación de la biodiversidad, el almacenamiento de carbono y la protección de ecosistemas clave para el equilibrio climático global.

La investigación, publicada en la revista científica Humanities and Social Sciences Communications, documentó que el 96% de las comunidades indígenas entrevistadas mantiene áreas reservadas para usos sagrados o culturales, espacios que también funcionan como refugios para la fauna silvestre y bosques primarios. Asimismo, el 61% reportó impactos directos de actividades extractivas como la minería, la tala, la agricultura comercial y el desarrollo de infraestructura.
La relación entre cultura y conservación ambiental es uno de los principales hallazgos de una investigación liderada por Conservation International, que analizó las prácticas de pueblos indígenas en África, Asia, América, Europa, Oceanía y el Ártico.
El estudio concluye que la protección de ecosistemas no depende únicamente de áreas protegidas o políticas de conservación, sino también de conocimientos, normas comunitarias, sistemas de gobernanza y prácticas culturales transmitidas entre generaciones.
Según los investigadores, los territorios indígenas almacenan más de un tercio del denominado “carbono irrecuperable” del planeta, es decir, reservas de carbono que, de ser liberadas a la atmósfera, no podrían recuperarse a tiempo para evitar impactos severos asociados al cambio climático.
“Las tierras indígenas protegen el clima y la vida silvestre a una escala sin precedentes, almacenando a menudo más carbono y albergando más especies que las áreas protegidas por el gobierno”, afirmó Sushma Shrestha, directora de Ciencia Indígena de Conservation International y autora principal del estudio.
La investigación documentó múltiples ejemplos de manejo territorial basados en normas tradicionales. En Ecuador, comunidades kichwa restringen la caza de determinadas especies para evitar la disminución de sus poblaciones. En Indonesia, familias Batak Toba limitan la tala en las riberas de los ríos para prevenir la erosión y proteger fuentes de agua. En México, comunidades zapotecas organizan brigadas para combatir incendios forestales y vigilar el uso del territorio.
Los hallazgos también muestran que el conocimiento ecológico tradicional continúa desempeñando un papel importante en la gestión de recursos naturales. El 100% de las personas indígenas entrevistadas señaló haber observado cambios en el clima y en los patrones meteorológicos de sus territorios, siendo las sequías y los eventos climáticos extremos los fenómenos más mencionados.
Sin embargo, el estudio advierte que estos territorios enfrentan presiones crecientes. Entre 2018 y 2024, las tierras indígenas perdieron alrededor de 2.000 millones de toneladas métricas de carbono irrecuperable debido a factores como la minería, la expansión agrícola, los incendios y otras actividades que transforman los ecosistemas.
Asimismo, el 61% de las comunidades consultadas reportó impactos directos derivados de industrias extractivas y proyectos de infraestructura.
“El conocimiento indígena es la base de algunos de los esfuerzos de conservación más eficaces del mundo; sin embargo, durante demasiado tiempo se ha pasado por alto”, señaló Johnson Cerda, coautor del estudio y responsable del trabajo de Conservation International con pueblos indígenas y comunidades locales.
Los investigadores también destacan que, aunque los pueblos indígenas y las comunidades locales gestionan aproximadamente la mitad de las tierras del planeta, sus derechos territoriales cuentan con reconocimiento formal en una proporción mucho menor de esos territorios.
La publicación concluye que las prácticas culturales indígenas generan beneficios medibles para la biodiversidad y el clima, y plantea la necesidad de incorporar estos conocimientos en las estrategias de conservación y adaptación frente a las crecientes presiones ambientales que enfrentan los ecosistemas del mundo.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

