Un incendio registrado dentro de la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía volvió a colocar en agenda la gestión de emergencias en áreas protegidas, el acceso a información ambiental y el conflicto persistente entre comunidades locales y proyectos hidrocarburíferos en el sur de Bolivia.

De acuerdo con reportes difundidos por plataformas informativas especializadas, activistas ambientales alertaron que el fuego habría afectado al menos 80 hectáreas en la zona de Churumas. El foco fue identificado mediante imágenes satelitales externas, lo que permitió evidenciar la presencia del incendio antes de que exista información oficial detallada sobre su magnitud y evolución.
Javier Márquez, activista y defensor de Tariquía, indicó que el incendio se habría iniciado días atrás y cuestionó la ausencia de reportes institucionales sobre las acciones de control y verificación en el área. En la misma línea, Gloria Balanza, presidenta de Amigos del Árbol, sostuvo que el origen del fuego no sería natural y planteó la necesidad de una investigación para determinar sus causas.
Los activistas solicitaron la intervención de autoridades nacionales, departamentales y entidades operativas para contener el avance del incendio, además de la verificación en campo de la superficie afectada.
El evento ocurre en un contexto de alta sensibilidad en torno a Tariquía. Comunarios y defensores de la reserva se encuentran en La Paz desarrollando una agenda de visibilización sobre una problemática que, según sus representantes, se extiende por más de una década en relación con proyectos hidrocarburíferos en el área protegida.
En ese marco, el Comité de Defensa de la Reserva en el cantón Chiquiacá y la Subcentral Tariquía señalaron que las comunidades han expresado reiteradamente observaciones vinculadas a la falta de consulta previa, acceso a información ambiental y participación en decisiones relacionadas con actividades extractivas.
Los defensores sustentan sus planteamientos en la Constitución Política del Estado, particularmente en los artículos 33, 342 y 347, así como en instrumentos internacionales como el Acuerdo de Escazú y la Opinión Consultiva 32/25 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que establecen obligaciones estatales en materia de acceso a información, participación y protección de defensores ambientales.
Uno de los puntos actuales de discusión es el proyecto exploratorio Domo Oso X3, asociado al bloque San Telmo Norte, bajo contrato entre YPFB y Petrobras. De acuerdo con comunarios, este proyecto forma parte de un conjunto mayor de bloques que podrían abarcar hasta el 52% de la reserva. Asimismo, indicaron que en el bloque Churumas existen intervenciones en áreas que consideran de protección estricta.
Por su parte, desde la perspectiva institucional y empresarial, representantes de YPFB y Petrobras han señalado que las actividades previstas contemplan el uso de tecnología moderna, estudios de impacto ambiental, monitoreo y planes de mitigación. También indicaron que las perforaciones proyectadas no se ubicarían dentro del núcleo central del área protegida, sino en zonas aledañas o de amortiguamiento.
En paralelo, se mantiene la atención sobre el proceso judicial contra 12 comunarios de Tariquía, cuya audiencia está programada para el 7 de mayo en Entre Ríos. Según lo informado por los activistas, los acusados permanecen en libertad, pero enfrentan cargos vinculados a acciones de defensa del área protegida. En ese contexto, se anunciaron vigilias durante la audiencia y acciones de seguimiento público al caso.
Como parte de su agenda en la sede de gobierno, comunarios y activistas impulsaron espacios de información pública, como el foro “Defender Tariquía es defender la vida”, realizado en la Universidad Mayor de San Andrés, donde se abordaron aspectos relacionados con la biodiversidad, el valor hídrico y la importancia ecológica de la reserva. Además, de la denuncias y la actualidad que se vive en Tariquía.
La Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía es considerada estratégica por su función en la conservación de fuentes de agua, biodiversidad y sistemas productivos locales. Sus nacientes alimentan ríos que abastecen a comunidades de Tarija y forman parte de una cuenca con alcance hacia territorio argentino. Según las fuentes consultadas de El Portal de Noticias y Agencia de Noticias Ambientales.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

