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Ley 157 reabre el conflicto por la tierra: Gobierno la impulsa como acceso al crédito, indígenas y campesinos alertan riesgo de pérdida territorial

abril 9, 2026

La promulgación de la Ley 157 por el presidente Rodrigo Paz ha reactivado el debate sobre el futuro del régimen agrario en Bolivia. Mientras el Gobierno sostiene que la norma permitirá a pequeños propietarios convertir sus tierras en garantía para acceder a créditos productivos, sectores indígenas, campesinos y más de 50 organizaciones de la sociedad civil advierten que la medida puede derivar en endeudamiento, pérdida de tierras y concentración agraria.

Foto: generada con IA

Durante el acto oficial en Santa Cruz, Paz defendió la norma como una herramienta financiera orientada al desarrollo rural:

“Es crédito rural. Es platita para aquellos que no pueden conseguir un crédito o recursos para poder producir”.

Según el Ejecutivo, la ley busca incorporar a pequeños productores al sistema financiero formal, permitiéndoles usar sus propiedades como respaldo para préstamos, ampliar inversiones y fortalecer su capacidad productiva.

La visión estatal: crédito para dinamizar el campo

El Gobierno argumenta que la pequeña propiedad, al ser inembargable e indivisible bajo el régimen actual, limita el acceso de miles de productores a financiamiento bancario.

Desde esta perspectiva, la Ley 157 abre la posibilidad de transformar tierras inmovilizadas jurídicamente en activos económicos que respalden créditos, especialmente para productores agrícolas familiares.

Sectores empresariales y legisladores afines consideran que la norma amplía libertades económicas en el agro y genera oportunidades para crecimiento productivo.

La posición indígena y campesina: temor a despojo y mercantilización

En contraste, organizaciones indígenas y campesinas sostienen que el cambio jurídico elimina protecciones históricas de la pequeña propiedad y expone la tierra al mercado financiero.

La Coordinadora Nacional de Autonomías Indígena Originario Campesinas (Conaioc) rechaza la ley y advierte que puede facilitar que tierras familiares terminen hipotecadas, embargadas o transferidas a actores con mayor capacidad económica.

Más de 50 organizaciones civiles también expresaron preocupación señalando que la norma debilita garantías constitucionales sobre la tierra, especialmente su carácter inembargable, indivisible e inalienable, y pidieron abrir un proceso amplio de diálogo nacional antes de su aplicación.

Riesgos señalados por los sectores críticos

Los sectores que rechazan la norma identifican tres preocupaciones centrales:

  • La posibilidad de que pequeños propietarios pierdan sus tierras por deudas.
  • La apertura de un mercado de compra y venta que favorezca concentración de tierras.
  • La ausencia de consulta previa a pueblos indígenas y comunidades rurales.

Además, comunidades de Pando ya iniciaron marchas hacia La Paz en rechazo a la ley, mientras organizaciones indígenas anuncian recursos legales de inconstitucionalidad.

Un debate que divide modelos de desarrollo

La controversia en torno a la Ley 157 refleja dos modelos opuestos sobre la tierra en Bolivia:

  • El Gobierno plantea que la tierra debe convertirse en motor económico y acceso a crédito.
  • Campesinos e indígenas sostienen que convertirla en garantía financiera puede transformarla en mercancía y acelerar su pérdida.

El centro del conflicto ya no es únicamente el crédito rural, sino quién controlará la tierra en el futuro: las familias campesinas o quienes puedan adquirirla en el mercado.

Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem



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