Comunidades indígenas del territorio Tacana II, en el norte de La Paz, reportaron la presencia de asentamientos y apertura de caminos en un área donde se ha identificado el tránsito de pueblos indígenas en aislamiento voluntario, lo que motivó una denuncia formal ante autoridades estatales.

Monitores territoriales de la Tierra Comunitaria de Origen (TCO) Tacana II identificaron recientemente estructuras precarias, árboles talados y la apertura de una vía en un sector de su territorio ubicado en el municipio de Ixiamas, en la frontera entre Bolivia y Perú.
El hallazgo se produjo en una zona que, según la organización indígena, coincide con rutas de desplazamiento de pueblos no contactados y con áreas de recolección de castaña, principal sustento económico de las comunidades locales.
“Nos preocupa enormemente porque estamos hablando de un área donde viven hermanos que nunca han tenido contacto con el mundo exterior, y cualquier irrupción puede ser fatal para ellos”, afirmó Roland Mejía, presidente de la Central de Comunidades Indígenas Tacana II Río Madre de Dios (CITRMD).
El territorio Tacana II, titulado en 2025 con una extensión de más de 272 mil hectáreas, limita con el Parque Nacional Madidi, la Reserva Manuripi y la frontera peruana. La titulación incluyó como argumento central la protección de pueblos en aislamiento voluntario.
La CITRMD presentó denuncias ante el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) y la Defensoría del Pueblo, señalando la presencia de terceros que habrían ingresado sin autorización y promovido la apertura de caminos.
Según la organización, estas acciones podrían facilitar procesos de ocupación de tierras y afectar áreas protegidas colindantes, incluido el Parque Nacional Madidi.
“Estos asentamientos generan deforestación y afectan el área donde están estos hermanos. Vamos a evaluar y tomar acciones para defender el territorio”, señaló Mejía.
En la denuncia también se menciona que la apertura de caminos podría estar vinculada a actividades económicas no especificadas, aunque dirigentes indígenas indicaron que han observado maquinaria en la zona.
El territorio Tacana II alberga a más de 200 familias distribuidas en cuatro comunidades, cuya economía depende de la recolección de castaña, la pesca y la caza.
El área forma parte de un corredor ecológico de alta biodiversidad conectado con el Madidi, uno de los parques con mayor diversidad biológica del mundo.
En los últimos años, la región ha registrado presiones por asentamientos irregulares, apertura de caminos y denuncias sobre posibles actividades vinculadas a la minería ilegal.
Guardaparques y organizaciones locales también reportaron el ingreso de combustible hacia zonas internas del Madidi, lo que, según sus reportes, estaría asociado a actividades extractivas no autorizadas.
La CITRMD sostiene que las acciones denunciadas podrían contravenir normativas nacionales e internacionales, incluyendo la Ley 477 contra el avasallamiento, la Ley de Medio Ambiente, la Ley de la Madre Tierra y el Convenio 169 de la OIT, que establece la protección de pueblos indígenas en aislamiento voluntario.
La organización indígena indicó que, en caso de no obtener respuesta institucional, evaluará medidas adicionales para resguardar su territorio y responsabilizará a las autoridades competentes por posibles impactos.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

