El Valle de Tucabaca, ubicado en el municipio de Roboré, recibió la certificación internacional del Forest Stewardship Council (FSC), convirtiéndose en la primera área protegida de Bolivia en obtener este reconocimiento por su manejo forestal sostenible y la verificación de servicios ecosistémicos.

La certificación valida el cumplimiento de estándares internacionales en más de 262.000 hectáreas de bosque y abre la posibilidad de acceder a financiamiento internacional, créditos de carbono y bonos de biodiversidad, sujeto a decisiones de sus administradores y al cumplimiento de requisitos técnicos.
El municipio de Roboré, en el departamento de Santa Cruz, registró un hecho relevante en materia ambiental con la certificación del Valle de Tucabaca por parte del Forest Stewardship Council (FSC). El área protegida, oficialmente denominada Unidad de Conservación del Patrimonio Natural (UCPN) Tucabaca, es una reserva municipal de vida silvestre ubicada en Santiago de Chiquitos, provincia Chiquitos.
La certificación confirma que el bosque es gestionado bajo criterios que contemplan la preservación de la biodiversidad, la protección de recursos hídricos, la conservación del suelo y la captura y almacenamiento de carbono, además de considerar aspectos sociales y culturales vinculados al territorio.
El alcalde de Roboré, José Díaz, recordó que el Valle de Tucabaca fue declarado reserva mediante ley municipal en 2011 y que desde entonces se ha trabajado con recursos municipales, coordinación con la Gobernación, contratación de guardaparques y apoyo de la comunidad local para su resguardo. Según la autoridad, el reconocimiento puede generar condiciones para atraer inversiones y fortalecer el turismo bajo criterios de planificación responsable.
Por su parte, María Luisa Salvatierra, directora de FSC Bolivia, explicó que la certificación responde al cumplimiento de estándares internacionales y a la verificación de cinco servicios ecosistémicos. Señaló que el reconocimiento tiene alcance internacional y puede facilitar la movilización de recursos destinados a la conservación de fauna, flora y agua. Indicó además que, en un plazo aproximado de dos años, podrían gestionarse fondos mediante la comercialización de créditos o bonos de biodiversidad, en caso de que los administradores del área opten por avanzar en ese proceso.
Salvatierra también precisó que replicar este modelo en otras áreas protegidas del país implica cumplir requisitos técnicos exigentes, lo que representa un desafío institucional y operativo.
El viceministro de Medio Ambiente, Jorge Ávila, informó que la certificación otorga respaldo al manejo del área protegida y contribuye a la protección de más de 200.000 hectáreas de bosque, lo que permite mantener su capacidad de captura de dióxido de carbono. Añadió que el reconocimiento puede fortalecer la seguridad jurídica del área y abrir la posibilidad futura de generar créditos de carbono.
Durante el acto oficial de entrega, realizado en Santiago de Chiquitos, participaron autoridades nacionales y departamentales, representantes institucionales y actores del sector ambiental y forestal.
Con esta certificación, el Valle de Tucabaca se incorpora al grupo de áreas protegidas que cuentan con validación internacional de su plan de manejo y servicios ecosistémicos, estableciendo un precedente para otras iniciativas de conservación en el país.
Por: Joel Poma Chura - Comunicación Cecasem

