Realidad de las madres solteras en Bolivia

24 de marzo de 2025

En el ámbito político boliviano, recientes declaraciones de un precandidato presidencial han generado una ola de críticas y preocupación. Este individuo calificó a las madres solteras como "anormales" y sugirió que las mujeres deberían dedicarse exclusivamente al cuidado de los hijos y la educación en el hogar, mientras que los hombres asumirían el rol de proveedores. Estas afirmaciones reflejan una visión retrógrada y discriminatoria hacia las mujeres que, por diversas circunstancias, asumen la crianza de sus hijos en solitario. ​

Lejos de ser una anomalía, las madres solteras representan una parte significativa de la sociedad boliviana. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2017 existían aproximadamente 2,3 millones de madres en el país. De este total, el 10,2% eran madres solteras, lo que equivale a alrededor de 234.000 mujeres. Además, en 2022 se registraron 214.000 nacimientos en Bolivia, de los cuales más del 70% fueron registrados por madres solteras. ​

Estas cifras evidencian la relevancia y presencia de las madres solteras en el tejido social boliviano. Lejos de ser "anormales", estas mujeres desempeñan roles fundamentales en la crianza y formación de las futuras generaciones, contribuyendo activamente al desarrollo económico y social del país.​

Es esencial reconocer que muchas mujeres no eligen ser madres solteras, sino que se ven obligadas a asumir este rol debido a circunstancias como el abandono, la violencia doméstica o decisiones personales en contextos adversos. Independientemente de las razones, la realidad es que ser madre soltera implica enfrentar desafíos adicionales. Según un estudio del Instituto de Investigaciones Socioeconómicas (IISEC) de la Universidad Católica Boliviana y la Fundación Jubileo, el 82% de las familias monoparentales en Bolivia están en riesgo de pobreza.

A pesar de estos obstáculos, las madres solteras demuestran una resiliencia y fortaleza admirables, luchando diariamente por el bienestar de sus hijos y por garantizarles un futuro prometedor.​

SEPARACIÓN ENTRE RELIGIÓN Y POLÍTICA

Es preocupante que en pleno siglo XXI aún se intente imponer visiones religiosas en el ámbito político. Si bien es cierto que algunas doctrinas religiosas promueven roles tradicionales de género, es fundamental recordar que Bolivia es un Estado laico, donde la política y la religión deben mantenerse separadas. La mezcla de ambas esferas puede conducir a la vulneración de derechos fundamentales y al retroceso en conquistas sociales obtenidas tras años de lucha.​

VOTA SIN ETIQUETAS

Ante el panorama electoral actual, es imperativo que la ciudadanía boliviana se informe y reflexione profundamente sobre las propuestas y valores de los candidatos. Declaraciones que menosprecian y discriminan a sectores importantes de la sociedad no deben ser toleradas ni normalizadas. La democracia nos otorga el poder y la responsabilidad de elegir a nuestros representantes; es esencial ejercer este derecho con conciencia y compromiso, buscando siempre el bienestar común y el respeto por los derechos de todos los ciudadanos.​

Las recientes declaraciones de ciertos actores políticos evidencian la necesidad de continuar trabajando por una sociedad más justa e inclusiva. Las madres solteras, lejos de ser una anomalía, son pilares fundamentales en la construcción del presente y futuro de Bolivia. Es deber de todos reconocer su valor, apoyarlas en sus desafíos y garantizar que ningún discurso discriminatorio tenga cabida en nuestra sociedad.

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